sábado, 24 de diciembre de 2016

Liderar desde uno mismo

Cuando hablamos de liderazgo, normalmente lo asociamos a la capacidad de influir en otros para conseguir un objetivo. Existen tantas clases de liderazgo como perfiles personales existen, nunca hay 2 iguales, aunque es posible medir cada uno de ellos en base a los éxitos conseguidos en el corto y largo plazo.

Al comienzo de la actividad profesional, la gestión de equipos supone un reconocimiento al buen rendimiento técnico demostrado, por lo que la gestión suele basarse en la implantación de buenas prácticas técnicas (liderazgo de tarea), para cambiar luego a un liderazgo más complejo que permite gestionar equipos diversos y mantener la visión en situaciones complejas con alta carga física y emocional.




La situación emocional, la reacción y la aptitud del líder tienen un alto impacto en el rendimiento y actuación de los colaboradores, por lo que es importante que como gestores de equipo, dediquemos tiempo a nuestro desarrollo personal.


 La inversión con más retorno en el desarrollo personal es profundizar en nuestro autoconocimiento, mapas mentales, creencias, sueños, expectativas, de manera que esa fuerza interior sea aliada en la inspiración de los que nos rodean. En mi caso personal, fue de gran ayuda definir mi misión y visión vital entrelazando mis propósitos personales y profesionales como un todo.

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